Este estándar propone un modelo de calidad que se divide en tres vistas: interior, exterior y en uso.
Estas vistas están compuestas por características, que se dividen en subcaracterísticas, y que estas a su vez se componen de atributos.
Los atributos obtienen sus valores tras realizar mediciones sobre el software. Estas mediciones dan como resultado una serie de métricas que se pueden clasificar en tres categorías según sea su naturaleza:
- Métricas básicas, que se obtienen directamente de analizar el código o la ejecución del software.
- Métricas de agregación, que consisten en la composición de una métrica a partir de un conjunto definido de métricas básicas, generalmente mediante una suma ponderada.
- Métricas derivadas, que son una función matemática que utiliza como entrada el valor de otras métricas.
El modelo establece diez características, seis que son comunes a las vistas interna y externa y cuatro que son propias de la vista en uso. Las características que definen las vistas interna y externa, se muestran a continuación en la Figura 1 y son:

- Funcionalidad, capacidad del software de proveer los servicios necesarios para cumplir con los requisitos funcionales.
- Fiabilidad, capacidad del software de mantener las prestaciones requeridas del sistema, durante un tiempo establecido y bajo un conjunto de condiciones definidas.
- Usabilidad, esfuerzo requerido por el usuario para utilizar el producto satisfactoriamente.
- Eficiencia, relación entre las prestaciones del software y los requisitos necesarios para su utilización.
- Mantenibilidad, esfuerzo necesario para adaptarse a las nuevas especificaciones y requisitos del software.
- Portabilidad, capacidad del software ser transferido de un entorno a otro.
Mientras que las características propias de la vista en uso, se muestran a continuación en la Figura 2:

- Efectividad, capacidad del software de facilitar al usuario alcanzar objetivos con precisión y completitud.
- Productividad, capacidad del software de permitir a los usuarios gastar la cantidad apropiada de recursos en relación a la efectividad obtenida.
- Seguridad, capacidad del software para cumplir con los niveles de riesgo permitidos tanto para posibles daños físicos como para posibles riesgos de datos.
- Satisfacción, capacidad del software de cumplir con las expectativas de los usuarios en un contexto determinado.
A continuación se detallan las subcaracterísticas correspondientes a la mantenibilidad.
- Analizabilidad, facilidad para analizar el software en busca de deficiencias e identificar sus componentes y artefactos.
- Capacidad de cambio, capacidad de permitir cambios en el software.
- Estabilidad, capacidad de evitar efectos inesperados tras realizar modificaciones en el software.
- Capacidad de pruebas, capacidad para validar los cambios en el software.
- Adherencia a las normas, cumplimiento de los estándares y convenciones de mantenibilidad. Hace referencia a todas las anteriores.
Pero si bien el modelo indica que estas subcaracterísticas a su vez se subdividen en atributos, no se especifica cuales son esos atributos, ya que se entiende que estos son entidades dependientes del producto software y variarán según varíe la naturaleza del software analizado: lenguaje, paradigma de programación, complejidad tecnológica, etc.



La norma ISO/IEC 9126





